Archive for junio, 2009

El castigo sin venganza

Lope de Vega
El castigo sin venganza

RICARDO: ¡Linda burla!
FEBO: ¡Por extremo!
Pero, ¿ quién imaginara
que era el duque de Ferrara?
DUQUE: Que no me conozcan temo.
RICARDO: Debajo de ser disfraz,
hay licencia para todo;
que aun el cielo en algún modo
es de disfraces capaz.
¿Qué piensas tú que es el velo
con que la noche le tapa?
Una guarnecida capa
con que se disfraza el cielo.
Y para dar luz alguna,
las estrellas que dilata
son pasamanos de plata,
y una encomienda la luna.

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Peribañez y el Comendador de Ocaña

Lope de Vega
Peribañez y el Comendador de Ocaña

Aunque no parecen mal,
son excusadas razones
para cumplimiento igual,
ni puede haber bendiciones
que igualen con el misal.
Hartas os dije; no queda
cosa que deciros pueda
el más deudo, el más amigo.

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El crucero del Snack

Jack London
El crucero del Snack

Todo empezó en la piscina de Glen Ellen. Entre nuestros chapuzones nos gustaba tumbarnos en la arena y dejar que nuestra piel respirase el aire cálido y se tostase al sol. Roscoe era un navegante. Yo no sabía demasiado acerca del mar pero era inevitable que hablásemos de barcos. Hablábamos de barcos pequeños y de la gran navegabilidad de estas embarcaciones.  solíamos comentar el viaje de tres años alrededor del mundo realizado por Joshua Slocum a bordo del Spray.

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El perro del Hortelano

Lope de Vega
El perro del Hortelano

TEODORO: Huye, Tristán, por aquí.
TRISTÁN: Notable desdicha ha sido.
TEODORO: )Si nos habrá conocido?
TRISTÁN: No sé; presumo que sí.

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Vispera de difuntos

Baldomero Lillo
Víspera de difuntos

Por la calleja triste y solitaria pasan ráfagas zumbadoras. El polvo se arremolina y penetra en las habitaciones por los cristales rotos y a través de los tableros de las puertas desvencijadas.
El crepúsculo envuelve con su parda penumbra tejados y muros y un ruido lejano, profundo, llena el espacio entre una y otra racha: es la voz inconfundible del mar.

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Que hacer?

Vladimir Lenin
¿Que hacer?

Según el plan inicial del autor, el presente folleto debía estar consagrado a desarrollar detalladamente las ideas expuestas en el artículo “¿Por dónde empezar?” (Iskra, núm. 4, mayo de 1901). Ante todo, debemos disculparnos ante el lector por haber cumplido tardíamente la promesa que hicimos en dicho artículo (y que repetimos en respuesta a muchos requerimientos y cartas particulares).

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El Amor Enamorado

Lope de Vega
El amor enamorado

SIRENA Júpiter, sacra deidad,
piedad si no falta en vos,
que dejarais de ser dios
si os faltase la piedad:
blasón de la majestad
es tenerla aunque castigue,
y a que la espere me obligue;
que no me hubiérades hecho
para ser alma del pecho
de una fiera que me sigue.

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David perseguido y montes de Gelboe

Lope de Vega
David perseguido y montes de Gelboe

Oigan, que sabe escritura:
viene ahora vencedor
de idólatras filisteos,
y así todos los hebreos,
y yo con ser el peor,
que le hemos hecho, verás,
mil honras por esta hazaña;
el rey Saúl le acompaña,
y el príncipe Jonatás
con su corte, y las más bellas
damas de Jerusalén,
pues le acompañan también
más de ochenta mil doncellas.

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Cara de luna

Jack London
Cara de luna

John Claverhouse era un hombre de cara de luna. Ya conoce el tipo, pómulos muyseparados, barbilla y frente que se confunden con las mejillas para formar el círculo completo, y la nariz, ancha y regordeta, equidistante de la circunferencia, achatada en el centro mismo del rostro, como una bola de pasta en el cielo raso. Tal vez por eso lo odiaba, pues en verdad se había convertido en una ofensa para mis ojos, y creía que su presencia en la tierra era una molestia. Quizá mi madre tuvo supersticiones acerca de la luna, y miró por sobre el hombro equivocado en el momento que no correspondía.

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El Rojo

Jack London
El Rojo

¡Allí estaba! Bassett, mientras la controlaba con su reloj, comparó la abrupta liberación de sonido, con la trompeta de un arcángel. Los muros de las ciudades, meditó, bien podíandesmoronarse ante una intimación tan  premiante. Por milésima vez trató vanamente deanalizar la cualidad tonal de ese enorme repique que dominaba la tierra hasta mucho másallá de las  lazas fuertes de las tribus vecinas.

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