Archive for septiembre, 2009

Desarrollo de la idea capitalista

Desarrollo de la idea capitalista
Max Weber

Es un error muy extendido el de pensar que entre las condiciones decisivas para el desarrollo del capitalismo occidental figura el incremento de la población. Frente a esta tesis ha sostenido Marx que cada época económica tiene sus propias leyes demográficas, principio que si bien resulta inexacto, expresado de un modo tan general, no deja de tener su justificación en este caso.

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El niño estrella

El niño estrella
Oscar Wilde

Éranse una vez dos pobres leñadores que regresaban a su casa por un gran pinar. Era invierno y hacía una noche de frío crudísimo. La nieve se extendía espesa sobre la tierra y sobre las ramas de los árboles:

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El Castillo de Otranto

Castillo de Otranto
Horace Walpole

Manfredo, príncipe de Otranto, tenía un hijo y una hija: ésta, una bellísima doncella de dieciocho años, se llamaba Matilda. Conrado, el hijo, tres años menor, era un joven feo, enfermizo y de disposición nada prometedora.

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La Crisis final

La Crisis final
Ellen White

Desde el comienzo, la revista concibió los objetos de que se ocupaba como objetos económico-sociales.

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El abanico de Lady Windermere

El abanico de Lady Windermere
Oscar Wilde

Desde el comienzo, la revista concibió los objetos de que se ocupaba como objetos económico-sociales.

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La objetividad cognitiva de la ciencia social y de la politica social

La objetividad cognitiva de la ciencia social y de la politica social
Max Weber

Desde el comienzo, la revista concibió los objetos de que se ocupaba como objetos económico-sociales.

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El principe feliz

El principe feliz
Oscar Wilde

En la parte más alta de la ciudad, sobre una columnita, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz.
Estaba toda revestida de madreselva de oro fino. Tenía, a guisa de ojos, dos centelleantes zafiros y un gran rubí rojo ardía en el puño de su espada.

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El amigo abnegado

El amigo abnegado
Oscar Wilde

Una mañana, la vieja rata de agua sacó la cabeza fuera de su madriguera. Tenía ojos brillantes como bolas de cristal e hirsutos bigotes grises, y su rabo parecía una larga tira de goma negra…

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Una mujer sin importancia

Una mujer sin importancia
Oscar Wilde

LADY CAROLINE.––Creo que ésta es la primera casa de campo inglesa en la que vive usted, ¿verdad, miss Worsley?
HESTER.––Sí, lady Caroline.
LADY CAROLINE.––Me han dicho que tienen ustedes casas de campo en América.

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Profesia

Profesia
Hugo de Worms “Letag”

Odio despertarme, odio volver a este mundo de pesadilla. El sueño es descanso, mínimo, pero descanso. El sueño es escape. En el sueño, en mis sueños, no hay dragones, ni trasgos ni pobreza.

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