El único y su propiedad
El único y su propiedad
Max Stirner
El hombre es para el hombre el Ser Supremo, dice Feuerbach. El hombre acaba de descubrirse, dice Bruno Bauer. Examinemos con precisión este Ser Supremo y este reciente descubrimiento.
El único y su propiedad
Max Stirner
El hombre es para el hombre el Ser Supremo, dice Feuerbach. El hombre acaba de descubrirse, dice Bruno Bauer. Examinemos con precisión este Ser Supremo y este reciente descubrimiento.
Nube de lluvia
Theodor Storm
No era posible recordar un verano tan caluroso desde hacía un siglo. En los campos, que se extendían casi sin vegetación, estaban esparcidos los animales mansos y los salvajes, exhaustos bajo el calor abrasador.
El duque de Alba
Manuel José Quintana
La casa de Alba, una de las más preeminentes de Castilla, se hallaba á principios del siglo XVI en su más alto acrecentamiento, debido en parte á recompensas dadas por los Reyes en premio de sus señalados servicios, y en parte tambien á adquisiciones granjeadas con el mayor acierto y diligencia por sus poseedores inmediatos.
El Chiton de las Tarabillas
Francisco de Quevedo y Villegas
A vuestra merced que tira la piedra y esconde la mano…
Juguetes de la niñez
Francisco de Quevedo y Villegas
Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía, y en otro lugar que se han de creer. Es así cuando tocan en cosas importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos:
El alguacil endemoniado
Franciscos de Quevedo y Villegas
Bien sé que a los ojos de V. Excelencia es más endemoniado el autor que el sujeto; si lo fuere también el discurso habré dado lo que se esperaba de mis pocas letras, que amparadas, como dueño, de V. Excelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor
La cabaña del Tío Tom
Harriet Beecher Stowe
UNA tarde desapacible del mes de febrero se hallaban sentados frente a una botella de vino dos caballeros en el comedor de una casa del distrito del…, del Estado de Kentucky. Los sirvientes se habían retirado. Parecían discutir un asunto serio.
Odas de Stesicoro
Stesicoro
El Sol, de Hiperión hijo famoso,
Hacia el vaso dorado
Con presuroso curso descendía;
Cuando por el undoso
Océano pasando acelerado
A las moradas de la noche fría
La virginal esposa a ver volvía,
Con ella juntamente
A los hijos, que amaba tiernamente.
Como gustéis
William Shakespeare
Recuerdo muy bien, Adán, que a mí me legó nada más que mil coronas y, como dices, al bendecir a mi hermano le encargó que me educase bien. Y ahí empiezan mis penas: envía a la universidad a mi hermano Jaime,…