Archive for the 'Letra L' Category

Obras casi completas de Federico Garcia Lorca

Federico Garcia Lorca

Prosa:
Impresiones
Granada. Paraíso cerrado para muchos
Semana Santa en Granada


Narraciones:
Historia de este gallo
Degollación del Bautista
Degollación de los Inocentes
Suicidio en Alejandría
Santa Lucia y San Lázaro
Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones
Amantes asesinados por una perdiz
La gallina

Conferencias:
Charla sobre teatro
Teoria y juego del duende
Las nanas infantiles
La imagen poética de Luís de Góngora


Homenajes
En homenaje a Luis Cernuda
De mar a mar


Poesía
:
Libro de Poemas (1921)
Federico García Lorca
Poema del cante jondo (1921)
Primeras canciones (1922)
Canciones (1921 – 1924)
Romancero gitano (1924 – 1927)
Poeta en Nueva York (1929 – 1930)
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
Seis poemas gallegos
Diván del Tamarit (1936)
Poemas sueltos
Cantares populares

Teatro
El maleficio de la mariposa (1919)
Los títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita.
Mariana Pineda (1925)
Teatro breve (1928):
La zapatera prodigiosa (1930)
Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931)
Retablillo de don Cristobal. Farsa para guiñol (1931)
Así que pasen cinco años (1931)
El público (1933)
Bodas de sangre (1933)
Yerma (1934)
Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores (1935)
La casa de Bernarda Alba (1936)
Viaje a la luna

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Yerma

Yerma
Federico Garcia Lorca

A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.

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Un millar de muertes

Jack London
Un millar de muertes

Había estado en el agua aproximadamente una hora, y el frío y el cansancio, aunados al terrible calambre en el muslo derecho, me hacían pensar que había llegado mi fin.

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La fuerza de los fuertes

Jack London
La fuerza de los fuertes

El viejo Barba-Larga hizo una pausa en su narración, se lamió los grasientos dedos y se los enjugó en sus desnudos costados, por encima del andrajo de piel de oso que le cubría. Agachados…

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En la rueda

Baldomero Lillo
En la rueda

En el fondo del patio, en un espacio descubierto bajo un toldo de durazneros y perales en flor estaba la rueda. Componíase de una valla circular de tres y medio metros de diámetro hecha con duelas de barriles viejos…

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La peste escarlata

Jack London
La peste escarlata

El camino, de borroso trazado, seguía lo que en otro tiempo había sido el terraplén de una vía férrea que, desde hacía muchos años, ningún tren había recorrido. A derecha e izquierda, el bosque, que invadía e hinchaba las laderas del terraplén, envolvía el camino en una ola verde de árboles y matorrales.

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Monadologia (1 – 48 y 49 – 90)

Godofredo Leibniz
Monadologia (1-48 y 49-90)

48. Hay en Dios potencia, que es como la fuente de todo; luego conocimiento, que encierra el detalle de las ideas, y, por último, voluntad, que efectúa los cambios o producciones, según el principio de lo mejor. Y esto responde a lo que, en las mónadas creadas, constituye el sujeto o base, la facultad perceptiva y la facultad apetitiva.

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El pagano

Jack London
El pagano

Lo conocí en una tempestad, y aunque la capeamos en la misma goleta, sólo lo vi cuando ésta se hizo pedazos bajo nuestros pies. No cabe duda de que lo había visto con el resto de la tripulación kanaka…

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Lobo de mar

Jack London
Lobo de mar

Apenas sé por dónde empezar; pero a veces, en broma, pongo la causa de todo ello en la cuenta de Charley Furuseth. Este poseía una residencia de verano en Mill Valley, a la sombra del monte Tamalpaís,…

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Un problema

Henry James
Un problema

Septiembre llegaba a su término, y con él la luna de miel de dos jóvenes personas en las cuales celebraré interesar al lector. La habían estirado con un soberano desdén hacia los datos del calendario…

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