Archive for the 'Letra Q' Category

Seleccion de Poemas de Quevedo

Seleccion de Poemas de Quevedo
Francisco de Quevedo y Villegas

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

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El duque de Alba

El duque de Alba
Manuel José Quintana

La casa de Alba, una de las más preeminentes de Castilla, se hallaba á principios del siglo XVI en su más alto acrecentamiento, debido en parte á recompensas dadas por los Reyes en premio de sus señalados servicios, y en parte tambien á adquisiciones granjeadas con el mayor acierto y diligencia por sus poseedores inmediatos.

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El Chiton de las Tarabillas

El Chiton de las Tarabillas
Francisco de Quevedo y Villegas

A vuestra merced que tira la piedra y esconde la mano…

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Juguetes de la niñez

Juguetes de la niñez
Francisco de Quevedo y Villegas

Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía, y en otro lugar que se han de creer. Es así cuando tocan en cosas importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos:

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El alguacil endemoniado

El alguacil endemoniado
Franciscos de Quevedo y Villegas

Bien sé que a los ojos de V. Excelencia es más endemoniado el autor que el sujeto; si lo fuere también el discurso habré dado lo que se esperaba de mis pocas letras, que amparadas, como dueño, de V. Excelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor

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Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes

Thomas de Quincey
Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes

Señores: El comité me ha honrado con la ardua tarea de pronunciar la conferencia en honor de Williams sobre el tema del Asesinato considerado como una de las Bellas Artes. Quizá la tarea habría sido fácil hace tres o cuatro siglos, cuando era muy poco lo que se sabía del arte y muy contados los grandes modelos expuestos, pero en nuestra época no faltan obras maestras de valor ejecutadas por profesionales y el público exigirá un adelanto igual en el estilo de la crítica que ha de aplicarse. La práctica y la teoría deben avanzar pari passu.

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Historia de la vida del Buscón

Francisco de Quevedo
Historia de la vida del Buscón
Llamado don Pablos, ejemplo de
vagabundos y espejo de tacaños

Yo, señora, soy de Segovia; mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo; Dios le tenga en el cielo. Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y según él bebía es cosa para creer.  Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal.

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Sueño del Infierno

Francisco de Quevedo  Villegas
Sueño del Infierno

Envío a V. M. este discurso, tercero al Sueño y al Alguacil, donde puedo decir que he rematado las pocas fuerzas de mi ingenio, no sé si con alguna dicha. Quiera Dios halle algún agradecimiento mi deseo, cuando no merezca alabanza mi trabajo, que con esto tendré algún premio de los que da el vulgo con mano escasa, que no soy tan soberbio que me precie de tener envidiosos, pues de tenerlos tuviera por gloriosa recompensa el merecerlos tener. V. M. en Zaragoza comunique este papel, haciéndole la acogida que a todas mis cosas, mientras yo acá esfuerzo la paciencia a maliciosas calumnias que al parto de mis obras (sea aborto) suelen anticipar mis enemigos. Dé Dios a V. M. paz y salud. Del Fresno y mayo 3 de 160

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Sueño de la muerte

Francisco de Quevedo
Sueños de la muerte

Harto es que me haya quedado algún discurso después que veo a V.M. , y creo que me dejó este por ser de la muerte. No se lo dedico porque me lo ampare; llévosele yo, porque el mayor designio desinteresado es el mío, para la enmienda de lo que puede estar escrito con algún desaliño o imaginado con poca felicidad

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Poderoso caballero

Francisco de Quevedo
Poderoso caballero

Poderoso caballero
Es don Dinero.
Madre, yo al oro me humillo:
El es mi amante y mi amado
Pues de puro enamorado,
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.
Nace en las Indias honrado..
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España
Y es en Génova enterrado.

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