Archive for the 'Letra Z' Category

El puñal del godo

José Zorrilla
El puñal del godo

¡Qué tormenta nos amaga!
¡Qué noche, válgame el cielo!
Y esta lumbre se me apaga…
¡Si está lloviznando hielo!
¡Cuán grande á Dios se concibe
en aquesta soledad!
¿De quién sino de Él recibe
su aliento la tempestad?
¿Cuyo es el terrible acento
y el fulgor que centellea
cuando zumba airado el viento
y el cenit relampaguea?
¿Quién peñas y árboles hiende
con la centella veloz,
como segador que tiende
las espigas con su hoz?
¿Quién sino Dios, que se asienta
sobre las nubes sereno
cuando en las nubes revienta
el fragor del ronco trueno?

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El paraiso de las damas

Emile  Zola
El paraiso de las damas

Denise fue andando desde la estación de Saint-Lazare, adonde había llegado con sus dos hermanos en el tren de Cherburgo, tras viajar toda la noche en el duro asiento corrido de un vagón de tercera. Llevaba a Pépé cogido de la mano y a Jean pegado a los talones, tan derrengados como ella del viaje e igualmente atónitos y perdidos en medio de aquel París inmenso, que recorrían fijándose en todas las fachadas y preguntando en cada cruce por la calle de la Michodiére, en la que vivía su tío Baudu. Cuando desembocaron por fin en la plaza de Gaillon, la joven se paró en seco, sorprendida.

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Yo acuso

Emilio Zola
Yo acuso
(el caso Dreyfus)

En 1894, los servicios de contraespionaje (Service de Renseignements) del Ministerio de la Guerra francés interceptan un documento dirigido al agregado militar alemán en París, Schwartzkoppen, en el que se menciona en nota manuscrita el anuncio del envío de informaciones concretas sobre las características del nuevo material de artillería francés. El riesgo de escándalo es más preocupante que la propia filtración; había, pues, que encontrar a un culpable. Basándose en el escrito, los expertos comparan letras de los oficiales del Estado Mayor y concluyen que el capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, es su autor. El 15 de octubre de ese año Dreyfus es arrestado, juzgado por un consejo de guerra y declarado culpable de alta traición.

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A buen Juez, mejor Testigo

Juan Zorrilla
A buen Juez, mejor Testigo

Entre pardos nubarrones
pasando la blanca luna,
con resplandor fugitivo,
la baja tierra no alumbra.
La brisa con frescas alas
juguetona no murmura,
y las veletas no giran
entre la cruz y la cúpula.
2
Tal vez un pálido rayo
la opaca atmósfera cruza,
y unas en otras las sombras
confundidas se dibujan.

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Germinal

Emile Zola
Germinal

Por en medio del llano, en la oscuridad profundísima de una noche sin estrellas, un hombre completamente solo seguía a pie la carretera de Marchiennes a Montsou; un trayecto de diez kilómetros, a través de los campos de remolachas en que abundan aquellas regiones. Tan densa era la oscuridad, que no podía ver el suelo que pisaba, y no sentía, por lo tanto, la sensación del inmenso horizonte sino por los silbidos del viento de marzo, ráfagas inmensas que llegaban, como si cruzaran el mar, heladas de haber barrido leguas y leguas de tierra desprovistas de toda vegetación.

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Las 67 preguntas de Zapata

Teologo Zapata
Las 67 preguntas de Zapata

l. Sabios maestros, ¿de qué medios me valdré yo
para probar que los judíos, á quienes hacemos quemar á
centenares, fueron por espacio de 4.000 años el pueblo
querido de Dios?
2. ¿Por qué Dios, á quien sin blasfemar no se puede
mirar como injusto, ha abandonado la tierra entera por
una pequeña sociedad errante judía, y después ha
abandonado a esta por otra que fue por 200 años mucho
mas pequeña y mas despreciable?

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Tabare

Juan Zorrilla de San Martin
Tabare

Con la voz de los llanos y corrientes,
De los bosques inmensos.
De las dulces colinas uruguayas
En que una raza dispersó sus huesos;
Voz de un mundo vacío que resuena;
Raro acorde, compuesto
De lejanos cantares o tumultos,
De alaridos y lágrimas y ruegos.
El sol entre los árboles
Ha dejado su adiós más lastimero,
Triste como la última mirada
De una virgen que muere sonriendo.

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