La piel de Zapa
Honore de Balzac

Hacia fines del mes de octubre último, entró un joven en el Palacio Real, en
el momento en que se abrían las casas de juego, conforme a la ley que protege una pasión esencialmente imponible. Sin titubear apenas, subió la escalera del garito señalado con el número 36.

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