William Shakespeare
La Tempestad

A nadie a quien quiera más que a mí. Vos sois consejero: si podéis acallar los elementos y devolvernos la bonanza, no moveremos más cabos. Imponed vuestra autoridad. Si no podéis, dad gracias por haber vivido tanto y, por si acaso, preparaos para cualquier desgracia en vuestro camarote. – ¡Ánimo, muchachos! – ¡Quitaos de en medio, vamos!

Click aquí para descargar o visualizar el libro