Franz Kafka
Ser Infeliz

Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido porel aspecto de la calle iluminada me di vuelta otra vez, y en lo hondo de la pieza, en elfondo del espejo, encontré no obstante un nuevo objetivo, y grité, solamente por oír elgrito al que nada responde y al que tampoco nada le sustrae la fuerza de grito, que por lotanto sube sin contrapeso y no puede cesar aunque enmudezca;…

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