ALIBECH O LA NUEVA CONVERSA

Giovanni Bocaccio
Alibech o la Nueva Conversa
El Decamerón, cuento X de la 3ra jornada

Vivía en otro tiempo en un pueblo de Berbería un hombre sumamente rico, que tenía, además de otros hijos, una niña joven, linda, muy agradable y mansa como un cordero. Llamábase Alibech, y era la delicia de su familia

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El crucero del Snack

Jack London
El crucero del Snack

Todo empezó en la piscina de Glen Ellen. Entre nuestros chapuzones nos gustaba tumbarnos en la arena y dejar que nuestra piel respirase el aire cálido y se tostase al sol. Roscoe era un navegante. Yo no sabía demasiado acerca del mar pero era inevitable que hablásemos de barcos. Hablábamos de barcos pequeños y de la gran navegabilidad de estas embarcaciones.  solíamos comentar el viaje de tres años alrededor del mundo realizado por Joshua Slocum a bordo del Spray.

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Aventura

Jack London
Aventura

Podía verse perfectamente lo enfermo que se encontraba el hombre blanco. Lo cargaba a cuestas un negro salvaje, de cabello lanudo y orejas tan bestialmente perforadas que el lóbulo de una de ellas se había desgarrado y el de la otra amenazaba con seguir el mismo camino, estirado por un anillo de tres pulgadas de diámetro. La oreja rasgada, taladrada nuevamente en lo que sobraba de carne blanda, no se sometía a otra violencia que el adorno de una pipa de barro.

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Hombrecitos

Louisa M. Alcott
Hombrecitos

-Caballero, ¿quiere hacer el favor de decirme si estoy en Plumfield?… -preguntó un muchacho andrajoso, dirigiéndose al señor que había abierto la gran puerta de la casa ante la cual se detuvo el ómnibus que condujo al niño.
-Sí, amiguito; ¿de parte de quién vienes?
-De parte de Laurence. Traigo una carta para la señora.
El caballero hablaba afectuosa y alegremente; el muchacho, más animado, se dispuso a entrar.

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Las Aventuras de Telémaco seguidas de las de Aristonoo

François de Salignac de la Mothe Fénelon
Las Aventuras de Telemaco seguidas de las de Aristonoo

En 6 de Agosto de 1651 nació Francisco Salignac de la Mothe Fénelon en el antiguo castillo de este nombre, y a no haber existido Bossuet, hubiera sido el mayor escritor y literato del siglo XVII. Descendiente de valerosos capitanes que se habían dado a conocer por su ardimiento y lealtad en los infaustos reinados de los dos Carlos VI y VII, llegaron a ser adictos de corazón a sus sucesores a fuerza de pelear con los ingleses. Mas afortunadamente era feliz y gozaba de paz la monarquía francesa en la época del nacimiento del que debía ser llamado por excelencia arzobispo de Cambray…

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La reina Margot

Alejandro Dumas
La reina Margot

El lunes 18 de agosto de 1572 se celebraba en el Louvre una gran fiesta. Las ventanas de la gran residencia, habitualmente a oscuras, se hallaban profusamente iluminadas; las calles y las plazas contiguas, siempre solitarias en cuanto se oían las nueve campanadas en Saint-Germain d’Auxerre, estaban, aun siendo ya media noche, atestadas de gente. Aquella multitud apretujada, amenazadora y escandalosa parecía en la oscuridad de la noche un mar tenebroso y revuelto, cuyo ímpetu rompía en oleadas  murmuradoras y cuyo caudal, desembocando por la calle de Fossés-Saint-Germain y por la de l’Astruce, fluía al pie de los muros del Louvre, batiendo con su reflujo las paredes del palacio de Borbón, que se elevaba enfrente.

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Los tres mosqueteros

Alejandro Dumas
Los tres mosqueteros

El primer lunes del mes de abril de 1625, el burgo de Meung, donde nació el autor del Roman de la Rose, parecía estar en una revolución tan completa como si los hugonotes hubieran venido a hacer de ella una segunda Rochelle. Muchos burgueses, al ver huir a las mujeres por la calle Mayor, al oír gritar a los niños en el umbral de las puertas, se apresuraban a endosarse la coraza y, respaldando su aplomo algo incierto con un mosquete o una partesana, se dirigían hacia la hostería del Franc Meunier, ante la cual bullía, creciendo de minuto en minuto, un grupo compacto, ruidoso y lleno de curiosidad.

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El Conde de Montecristo

Alejandro Dumas
El Conde de Montecristo

El 24 de febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Guarda dio la señal de que se hallaba a la vista el bergantín El Faraón procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles. Como suele hacerse en tales casos, salió inmediatamente en su busca un práctico, que pasó por delante del castillo de If y subió a bordo del buque entre la isla de Rión y el cabo Mongión. En un instante, y también como de costumbre, se llenó de curiosos la plataforma del castillo de San Juan, porque en Marsella se daba gran importancia a la llegada de un buque y sobre todo si le sucedía lo que al Faraón, cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua Focia y pertenecía a un naviero de la ciudad.

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La Paz del Hogar

Honorato de Balzac
La Paz del Hogar

La aventura narrada en esta historia tuvo lugar hacia el año de 1809, en aquella época en que el fugaz imperio de Napoleón llegaba al brillante apogeo de su gloria. Los clarines de la gran victoria de Wagran resonaban aun en el corazón de la monarquía austriaca. Habíase firmado un tratado de paz entre Francia y los Aliados.

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Principe y Mendigo

Mark Twain
Principe y Mendigo

Voy a contaros un cuento, tal como me fue relatado por cierta persona que lo sabía por su padre, el cual, a su vez, se lo había oído igualmente explicar a su progenitor… y así sucesivamente, de generación en generación, durante
más de trescientos años, los padres lo transmitían a los hijos, y éstos lo conservaban en la memoria. Tal vez se trata de una historia, quizá inicamente de una leyenda o de una tradición, pero pudo haber ocurrido.

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