CASAMIENTO ENGAÑOSO

Casamiento Engañoso
Miguel de Cervantes Saavedra

Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo, un soldado que, por servirle su espada de báculo y por la flaqueza de sus piernas y amarillez de su rostro, mostraba bien claro que, aunque no era el tiempo muy caluroso, debía de haber sudado en veinte días todo el humor que quizá granjeó en una hora

Click aquí para descargar o visualizar el libro

 

EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
Miguel de Cervantes Saavedra

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda

Click aquí para descargar o visualizar el libro

NOVELAS EJEMPLARES

Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes y Saavedra

Tabla de las novelas

I                  La Gitanilla.
II               El amante liberal.
III             Rinconete y Cortadillo.
IIII          La española inglesa.
V                El licenciado Vidriera.
VI              La fuerza de la sangre.
VII            El celoso estremeño.
VIII          La ilustre fregona.
IX               Las dos doncellas.
X                 La señora Cornelia.
XI               El casamiento engañoso.
XII             La de los perros Cipión y Berganza.

Click aquí para descargar o visualizar el libro

NOVELA DEL CELOSO ESTREMEÑO

Novela del celoso estremeño
Miguel de Cervantes y Saavedra

NO HA MUCHOS años que de un lugar de Estremadura salió un
hidalgo, nacido de padres nobles, el cual, como un otro Pródigo, por
diversas partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando así los
años como la hacienda; y, al fin de muchas peregrinaciones,

Click aquí para descargar o visualizar el libro

Los trabajos de Persiles y Segismunda

Miguel de Cervantes y Saavedra
Los trabajos de Persiles y Saavedra

Sucedió, pues, lector amantísimo, que, viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar de Esquivias, por mil causas famoso, una por sus ilustres linajes y otra por sus ilustrísimos vinos, sentí que a mis espaldas venía picando con gran priesa uno que, al parecer, traía deseo de alcanzarnos, y aun lo mostró dándonos voces que no picásemos tanto. Esperámosle, y llegó sobre una borrica un estudiante pardal

Click aquí para descargar y visualizar el libro

La tía fingida

Miguel de Cervantes y Saavedra
La tía fingida

Pasando por cierta calle de Salamanca dos estudiantes mancebos y manchegos, más amigos del baldeo y rodancho que Bártulo y Baldo, vieron en una ventana de una casa y tienda de came una celosía, y pareciéndoles novedad, porque la gente de la tal casa, si no se descubila y apregonaba, no se vendía, y queriéndose informar del caso, deparóles su diligencia un oficial vecino, pared en medio, el cual les dijo:

Click aquí para descargar o visualizar el libro

Novela del celoso estremeño

Miguel de Cervantes y Saavedra
Novela del celoso estremeño

NO HA MUCHOS años que de un lugar de Estremadura salió un hidalgo, nacido de padres nobles, el cual, como un otro Pródigo, por diversas partes de España, Italia y Flandes anduvo gastando así los años como la hacienda; y, al fin de muchas peregrinaciones, muertos ya sus padres y gastado su patrimonio, vino a parar a la gran ciudad de Sevilla, donde halló ocasión muy bastante para acabar de consumir lo poco que le quedaba.

Click aquí para descargar o visualizar el libro

Don Quijote de la Mancha

Miguel de Cervantes y Saavedra
Don Quijote de la Mancha

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino.

Click aquí para visualizar o descargar el libro.