LA BOTICARIA
La Boticaria
Anton Chejov
La pequeña ciudad de B., que componen dos o tres torcidas calles, duerme con sueño profundo. En el aire, inmóvil, reina el silencio. Sólo se oye a lo lejos, ya en las afueras, el débil y ronco ladrido de un perro. Pronto amanecerá. Hace mucho que todo está sumido en el sueño. La única que no duerme es la joven esposa de Chernomórdik, el boticario. Se ha acostado tres veces, pero, sin saber la causa, no consigue dormirse. Está sentada ante la ventana abierta, en camisón, y mira la calle.




