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MEMORIAS DE UN PAVO

Memorias de un Pavo
Gustavo Adolfo Becquer

No hace mucho que, hallándome a comer en casa de un amigo, después que sirvieron otros platos confortables, hizo su entrada triunfal el clásico pavo, de rigor durante las Pascuas en toda mesa que se respeta un poco y que tiene en algo las antiguas tradiciones y las costumbres de nuestro país…

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LAS HOJAS SECAS

Las hojas secas
Gustavo Adolfo Becquer

El sol se había puesto. Las nubes, que cruzaban hechas jirones sobre mi cabeza, iban a amontonarse unas sobre otras en el horizonte lejano. El viento frío de las tardes de otoño arremolinaba las hojas secas a mis pies.

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LA VENTA DE GATOS

La venta de gatos
Gustavo Adolfo Becquer

En Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay entre otros ventorrillos célebres uno que, por el lugar en que está colocado y las  circunstancias especiales que en él concurren, puede decirse que era, si ya no lo es, el más neto y característico de todos los ventorrillos andaluces.

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El caso del desfiladero de Coulter

El caso del desfiladero de  Coulter
Ambrose Bierce

No parecía que pudiera hablar en serio: aquél, verdaderamente, no parecía un lugar donde a ningún artillero, por valiente que fuera, le gustase colocar un cañón. El coronel pensó que posiblemente su jefe de división quería darle a entender, en tono de broma, que en una reciente conversación entre ellos se había exaltado demasiado el valor del capitán Coulter…

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El Amo de Moxon

El Amo de Moxon
Abrose Bierce

–¿Lo dice en serio? ¿De veras cree que una máquina puede pensar?
La respuesta tardó en llegar. Moxon había concentrado su mirada en los fantásticos dibujos que proyectaban las llamas del hogar.
Ya hacía unos días que yo observaba en él una tendencia creciente a postergar la respuesta a la más anodina de las preguntas. Y no obstante, tenía un aspecto preocupado, más que de meditación; era como “si su cerebro sólo pudiera estar ocupado en una sola cosa”

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Vera

Vera
Auguste Villiers de L’Isle Adams

El amor es más fuerte que la muerte, ha dicho Salomón: su misterioso poder no tiene límites.
Concluía una tarde otoñal en París. Cerca del sombrío «faubourg de Saint– Germain», algunos carruajes, ya alumbrados, rodaban retrasados después de concluido el horario de cierre del bosque.

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Nube de lluvia

Nube de lluvia
Theodor Storm

No era posible recordar un verano tan caluroso desde hacía un siglo. En los campos, que se extendían casi sin vegetación, estaban esparcidos los animales mansos y los salvajes, exhaustos bajo el calor abrasador.

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El duque de Alba

El duque de Alba
Manuel José Quintana

La casa de Alba, una de las más preeminentes de Castilla, se hallaba á principios del siglo XVI en su más alto acrecentamiento, debido en parte á recompensas dadas por los Reyes en premio de sus señalados servicios, y en parte tambien á adquisiciones granjeadas con el mayor acierto y diligencia por sus poseedores inmediatos.

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Juguetes de la niñez

Juguetes de la niñez
Francisco de Quevedo y Villegas

Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía, y en otro lugar que se han de creer. Es así cuando tocan en cosas importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos:

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El alguacil endemoniado

El alguacil endemoniado
Franciscos de Quevedo y Villegas

Bien sé que a los ojos de V. Excelencia es más endemoniado el autor que el sujeto; si lo fuere también el discurso habré dado lo que se esperaba de mis pocas letras, que amparadas, como dueño, de V. Excelencia y su grandeza, despreciarán cualquier temor

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