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Los nueve libros de la Historia Libro I

Herodoto de Halicarnaso
Los nueve libros de la Historia
Libro 1º

Rapto de Io, Europa, Medea y Helena. -Expedición de los Griegos contra Troya. -El imperio de los Heraclidas pasa a manos de Gyges. – Su  su desescendencia: Ardys, Sadyates, Alyates. – Guerra contra los de Mileto. -Fábula de Arion. – Creso conquista algunos pueblos de Grecia, despide a Solon de su corte y es castigado con la muerte de su hijo.

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Las Troyanas

Eurípides
Las Troyanas

Yo, Poseidón, vengo del salado abismo del mar y
desde que Febo yo edificamos las altas torres de
piedra de este campo troyano, he favorecido siempre
esta ciudad, que ahora humea, destruida por el
ejército argivo, quienes fabricaron un caballo preñado
de armas, un corcel bélico, contaminando esta
ciudad de una carga funesta.

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El cantar del Mio Cid

Anónimo
El cantar del Mío Cid

De los sus ojos tan fuerte mientre llorando,
Tornaba la cabeza & estabalos catando;
Vio puertas abiertas & uzos sin cañados,
Alcandaras vazias sin pieles & sin mantos
5 Y sin falcones y sin adtores mudados.
Suspiro mio Çid, ca mucho habia grandes cuidados,
Fablo mio Çid bien y tan mesurado:

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El Libro de Alexandre

Anónimo
El Libro de Alexandre

Señores, si queredes mi serviçio prender,
querríavos de grado servir de mi mester;
deve de lo que sabe omne largo seer,
si non, podrié en culpa e en riebto caer.
Mester traigo fermoso, non es de joglaría,
mester es sin pecado, ca es de clerezía
fablar curso rimado por la quaderna vía,
a sílabas contadas, ca es grant maestría.

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Tabare

Juan Zorrilla de San Martin
Tabare

Con la voz de los llanos y corrientes,
De los bosques inmensos.
De las dulces colinas uruguayas
En que una raza dispersó sus huesos;
Voz de un mundo vacío que resuena;
Raro acorde, compuesto
De lejanos cantares o tumultos,
De alaridos y lágrimas y ruegos.
El sol entre los árboles
Ha dejado su adiós más lastimero,
Triste como la última mirada
De una virgen que muere sonriendo.

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La Eneida

Virgilio   (Publio Virgilio Maron)
La Eneida    (en verso)

Canto asunto marcial; al héroe canto
Que, de Troya lanzado, a Italia vino;
Que ora en mar, ora en tierra, sufrió tanto
De Juno rencorosa y del destino;
Que en guerras luego padeció quebranto,
Conquistador en el país latino,
Hasta fundar, en fin, con alto ejemplo,
Muro a sus armas, y a sus dioses templo.
II.
De allá trajo su ser el trono albano,
Su nombre el pueblo a quien el orbe admira,
Roma de allá su cetro soberano…
Mas tú a mi osado verso, Musa, inspira!
Abre de estos sucesos el arcano;
¿Qué ofensa suscitó la excelsa ira
Que a la errante virtud sigue y quebranta?
¿Cupo en celestes pechos furia tanta?

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La Eneida (en prosa)

Virgilio   (Publio Virgilio Maron)
La Eneida (en prosa)

Yo aquel que en otro tiempo modulé cantares al son de la leve avena, y dejando luego las selvas, obligué a los vecinos campos a que obedeciesen al labrador, aunque avariento, obra grata a los agricultores, ahora canto las terribles armas de Marte y el varón que, huyendo de las riberas de Troya por
el rigor de los hados, pisó el primero la Italia y las costas Lavinias

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La Odisea

Homero
La Odisea

Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar;
vió muchas ciudades de hombres y conoció su talante,
y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando
de asegurar la vida y el retorno de sus compañeros.
Mas no consiguió salvarlos, con mucho quererlo,

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La Ilíada

Homero
La Ilíada

Después de una corta invocación a la divinidad para que cante “la perniciosa ira de Aquiles”, nos refiere el poeta que Crises, sacerdote de Apolo, va al campamento aqueo para rescatar a su hija, que había sido hecha cautiva y adjudicada como esclava a Agamenón; éste desprecia al sacerdote, se niega a
darle la hija y lo despide con amenazadoras palabras; Apolo, indignado, suscita una terrible peste en el campamento; Aquiles…..

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Don Quijote de la Mancha

Miguel de Cervantes y Saavedra
Don Quijote de la Mancha

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino.

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