El Mago de Oz

El Mago de Oz
Lyman Frank Baum

Dorothy vivía en medio de las extensas praderas de Kansas, con su tío Henry, que era granjero, y su tía Em, la esposa de éste. La casa que los albergaba era pequeña, pues la madera necesaria para su construcción debió ser transportada en carretas desde muy ….

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Juguetes de la niñez

Juguetes de la niñez
Francisco de Quevedo y Villegas

Los sueños dice Homero que son de Júpiter y que él los envía, y en otro lugar que se han de creer. Es así cuando tocan en cosas importantes y piadosas o las sueñan reyes y grandes señores, como se colige del doctísimo y admirable Propercio en estos versos:

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La cabaña del Tío Tom

La cabaña del Tío Tom
Harriet Beecher Stowe

UNA tarde desapacible del mes de febrero se hallaban sentados frente a una botella de vino dos caballeros en el comedor de una casa del distrito del…, del Estado de Kentucky. Los sirvientes se habían retirado. Parecían discutir un asunto serio.

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El insigne cohete

El insigne cohete
Oscar Wilde

El hijo del rey iba a casarse, así es que los regocijos eran generales. Había esperado un año entero a la novia, y por fin había llegado. Era una princesa rusa, y había hecho todo el camino desde Finlandia en un trineo tirado por seis renos.

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El cumpleaños de la infanta

El cumpleaños de la infanta
Oscar Wilde

Por más que fuese una Princesa de sangre real, y además Infanta del inmenso imperio de España, también ella debía resignarse a no tener más que un cumpleaños cada año, lo mismo que los hijos de los plebeyos del reino.

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El gigante egoista

El gigante egoista
Oscar Wilde

Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados.

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El niño estrella

El niño estrella
Oscar Wilde

Éranse una vez dos pobres leñadores que regresaban a su casa por un gran pinar. Era invierno y hacía una noche de frío crudísimo. La nieve se extendía espesa sobre la tierra y sobre las ramas de los árboles:

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El principe feliz

El principe feliz
Oscar Wilde

En la parte más alta de la ciudad, sobre una columnita, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz.
Estaba toda revestida de madreselva de oro fino. Tenía, a guisa de ojos, dos centelleantes zafiros y un gran rubí rojo ardía en el puño de su espada.

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El mantel de Tabby

El Mantel de Tabby
Louisa M. Alcott

El vigésimo día de marzo de mil setecientos setenta y cinco, una niña recorría un camino rural con una cesta de huevos al brazo. Parecía tener mucha prisa y miraba ansiosa a su alrededor a medida que avanzaba,…

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Cuentos populares rusos

Cuentos populares rusos
Aleksandr Nikolaevich Afanasev

Eran un zar y una zarina que tenían un hijo y una hija. El hijo se llamaba Ivanuchka y la hija Alenuchka.
Cuando el zar y la zarina murieron, los hijos, como no tenían ningún pariente, se quedaron solos y decidieron irse a recorrer el mundo.

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