El flautista de Hamelin
El flautista de Hamelin
Robert Browing
El pueblito de Hamelin está en Brunswick, cerca de la famosa ciudad de Hanover, y el profundo y anchuroso Weser baña su flanco sur.
El flautista de Hamelin
Robert Browing
El pueblito de Hamelin está en Brunswick, cerca de la famosa ciudad de Hanover, y el profundo y anchuroso Weser baña su flanco sur.
Anómino
Blancanieves
Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo. —¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan negra como la
madera de ébano! Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano. Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al nacer la niña, la reina murió.
Charles Perrault
El gato con botas
Un molinero dejó como única herencia a sus tres hijos, su molino, su burro y su gato. El reparto fue bien simple: no se necesitó llamar ni al abogado ni al notario. Habrían consumido todo el pobre patrimonio.
El mayor recibió el molino, el segundo se quedó con el burro, y al menor le tocó sólo el gato. Este se lamentaba de su mísera herencia:
Charles Perrault
Caperucita Roja
Había una vez en una aldea una niñita que era la más linda del mundo. Su madre estaba loca por ella y su abuela más loca aún. Esta buen mujer le mandó hacer una caperucita roja que le sentaba tan bien que en todas partes la llamaban Caperucita Roja.
La bruja Baba-Yaga
Aleksandr Nikolaevich Afanasiev
Vivía en otros tiempos un comerciante con su mujer; un día ésta se murió, dejándole una hija. Al poco tiempo el viudo se casó con otra mujer, que, envidiosa de su hijastra, la maltrataba y buscaba el modo de librarse de ella.
Hermanos Grimm
Hurleburlebutz
Érase un rey que estaba cazando y se perdió; entonces se le apareció un pequeño hombrecillo de pelo blanco y le dijo:
-Señor rey, si me dais a vuestra hija menor, os sacaré del bosque.
El rey, por el miedo que tenía, se lo prometió; el hombrecillo le llevó por el buen camino, se despidió de él y cuando el rey se iba le gritó aún:
-¡Dentro de ocho días iré a recoger a mi novia!
En casa, sin embargo, el rey se puso muy triste por lo que había prometido, pues la hija menor era a la que más quería. Las princesas se lo notaron y quisieron saber qué era lo que le preocupaba
Jacob y Wilhem Grimm
Hansel y Gretel
En el límite de un gran bosque vivía un pobre
leñador con su mujer y sus dos hijos: el pequeño
se llamaba Hansel y la pequeña Gretel.
Tenia muy poco para comer y una vez que el
país fue azotado por una gran hambruna no le fue
posible procurarse ni el pan cotidiano.
Una noche, mientras se atormentaba y se revolvía
de inquietud en el lecho, suspiró y dijo a su
mujer.
Jacob y Wilhem Grimm
Blancanieves
Había una vez, en pleno invierno, una reina que
se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana
con marco de ébano negro. Los copos de nieve
caían del cielo como plumones. Mirando nevar
pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre
cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo
sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.
Tomas de Iriarte
Fabulas Literarias
El elefante y otros animales
Allá en tiempo de entonces,
y en tierras muy remotas,
cuando hablaban los brutos
su cierta jerigonza,
notó el sabio elefante
que entre ellos era moda
incurrir en abusos
dignos de gran reforma
Anatole France
El Figón de la Reina Patoja
(Vida y opiniones del señor abate Jerónimo Coignard)
Me propongo referir los sorprendentes encuentros que tuve en el transcurso de mi vida. Los hay muy amenos y los hay muy extraordinarios. Cuando acuden a mi memoria llego a dudar de si habré soñado. Conocí a un cabalista gascón, de quien no me atrevo a decir que fuera hombre juicioso, porque murió de una manera desastrosa.