Prometeo

Prometeo
Olegario Andrade

Sobre negros corceles de granito
a cuyo paso ensordeció la tierra,
hollando montes, revolviendo mares,
al viento el rojo pabellón de guerra
teñido con la luz de cien volcanes,
fueron en horas de soberbia loca,
a escalar el Olimpo los Titanes.

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Carminum

Carminum
Horacio

Que la poderosa diosa de Chipre
y los hermanos de Helena, lucientes astros,
y el padre de los vientos te guíen,
y sople el Yápige favorable,
oh nave que me debes a Virgilio, a ti confiado.

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La Araucana

La Araucana
Alonso de Ercilla y Zuñiga

No las damas, amor, no gentilezas
de caballeros canto enamorados,
ni las muestras, regalos y ternezas
de amorosos efectos y cuidados;
mas el valor, los hechos, las proezas
de aquellos españoles esforzados,
que a la cerviz de Arauco no domada
pusieron duro yugo por la espada.

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Sonetos de Amor

Sonetos de Amor
William Shakespeare

De los hermosos el retoño ansiamos
para que su rosal no muera nunca,
pues cuando el tiempo su esplendor marchite
guardará su memoria su heredero.
Pero tú, que tus propios ojos amas,
para nutrir la luz, tu esencia quemas
y hambre produces en donde hay hartura,
demasiado cruel y hostil contigo.

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El puñal del godo

José Zorrilla
El puñal del godo

¡Qué tormenta nos amaga!
¡Qué noche, válgame el cielo!
Y esta lumbre se me apaga…
¡Si está lloviznando hielo!
¡Cuán grande á Dios se concibe
en aquesta soledad!
¿De quién sino de Él recibe
su aliento la tempestad?
¿Cuyo es el terrible acento
y el fulgor que centellea
cuando zumba airado el viento
y el cenit relampaguea?
¿Quién peñas y árboles hiende
con la centella veloz,
como segador que tiende
las espigas con su hoz?
¿Quién sino Dios, que se asienta
sobre las nubes sereno
cuando en las nubes revienta
el fragor del ronco trueno?

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Beowulf

Anómimo
Beowulf

¡Oíd! Yo conozco la fama gloriosa1
2 que antaño lograron los reyes daneses,
3 los hechos heroicos de nobles señores.
4 A menudo los bancos tomábales Skild,2
5 el hijo de Skef, a la gente enemiga;
6 infundía pavor el que fue recogido3
7 en penoso abandono. Consuelo le cupo,
8 pues luego en la tierra con gloria vivió
9 y a todos los pueblos que habitan la orilla
10 del paso del pez a su mando los tuvo,4
11 tributo le daban. ¡Era un rey excelente!

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La Araucana III

Alonso de Ercilla
La Araucana. Tercera Parte

Cualquiera desafío es reprobado
por ley divina y natural derecho,
cuando no va el designio enderezado
al bien común y universal provecho,
y no por causa propia y fin privado
mas por autoridad pública hecho,
que es la que en los combates y estacadas
justifica las armas condenadas.

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La Araucana II

Alonso de Ercilla
La Araucana. Segunda Parte

Salga mi trabajada voz y rompa
el són confuso y mísero lamento
con eficacia y fuerza que interrompa
el celeste y terrestre movimiento.
La fama con sonora y clara trompa,
dando más furia a mi cansado aliento
derrame en todo el orbe de la tierra
las armas, el furor y nueva guerra.

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La Araucana I

Alonso de Ercilla
La Araucana. Primera Parte

Parten corriendo con ligero paso
Marón de mantua y de Smirna Homero,
cada cual procurando ser primero
en la difícil cumbre del Parnaso.
Van de la Italia Ariosto, el culto Tasso
y del pueblo famoso del ibero
Boscán, Mendoza célebre y sincero
y el ilustre y divino Garcilaso.
Vais después dellos, generoso Ercilla,
y aunque en tiempo primero que vos fueron
pasáis delante a todos fácilmente.
Apolo en veros tal se maravilla,
y antes que a todos los que allá subieron
con lauro os ciñe la sagrada frente

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