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Cantares de inocencia

Cantares de inocencia
William Blake

Se eleva el sol
y los cielos se vuelven dichosos;
resuenan alegres las campanas
como bienvenida para la primavera;
la alondra y el zorzal,
las aves de los arbustos,
trinan estrepitosamente
ante el sonido jovial de las campanas,
mientras nuestros juegos son vistos
sobre el Prado Resonante.

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Obras casi completas de Federico Garcia Lorca

Federico Garcia Lorca

Prosa:
Impresiones
Granada. Paraíso cerrado para muchos
Semana Santa en Granada


Narraciones:
Historia de este gallo
Degollación del Bautista
Degollación de los Inocentes
Suicidio en Alejandría
Santa Lucia y San Lázaro
Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones
Amantes asesinados por una perdiz
La gallina

Conferencias:
Charla sobre teatro
Teoria y juego del duende
Las nanas infantiles
La imagen poética de Luís de Góngora


Homenajes
En homenaje a Luis Cernuda
De mar a mar


Poesía
:
Libro de Poemas (1921)
Federico García Lorca
Poema del cante jondo (1921)
Primeras canciones (1922)
Canciones (1921 – 1924)
Romancero gitano (1924 – 1927)
Poeta en Nueva York (1929 – 1930)
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
Seis poemas gallegos
Diván del Tamarit (1936)
Poemas sueltos
Cantares populares

Teatro
El maleficio de la mariposa (1919)
Los títeres de Cachiporra. Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita.
Mariana Pineda (1925)
Teatro breve (1928):
La zapatera prodigiosa (1930)
Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1931)
Retablillo de don Cristobal. Farsa para guiñol (1931)
Así que pasen cinco años (1931)
El público (1933)
Bodas de sangre (1933)
Yerma (1934)
Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores (1935)
La casa de Bernarda Alba (1936)
Viaje a la luna

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Poesias

Poesias
Duque de Rivas

Todo el mundo es mudable,
Ni el bien ni el mal son eternos:
La apacible primavera
Sigue al riguroso invierno.
A la obscura noche el día,
Y a la borrasca, que al cielo
Empañó con densas nubes
Y asustó con rudos truenos,
La calma serena y pura.

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El libro del buen amor

El libro del buen amor
Juan Ruiz

Como dise Salomón, e dise la verdat, 105
que las cosas del mundo todas son vanidat,
todas son pasaderas, vanse con la edat;
salvo amor de Dios, todas son liviandat.
Et yo desque vi la dueña partida e mudada,
dixe: «Querer do non me quieren, faría una nada:
»responder do non me llaman, es vanidat probada.»

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Misticas

Amado Nervo
Místicas

Hay un fantasma que siempre viste
luctuosos paños, y con acento
cruel de Hamlet a Ofelia triste,
me dice: ¡Mira, vete a un convento!
Y me horroriza prestarle oídos,
pues al conjuro de su palabra,
pueblan mi mente descoloridos
y enjutos frailes de faz macabra;

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Elevación

Elevación
Amado Nervo

¡Madre misteriosa de todos los génesis, madre
portentosa, muda y fiel de las almas excelsas;
nido inmensurable de todos los soles y mundos;
piélago en que tiemblan los fiats de todas las causas!
¡Oh camino enorme que llevas derecho al enigma -
reino de los tristes, regazo de nuestra esperanza
taciturno amparo de males de amor sin remedio;
madrina enlutada de bellas adivinaciones;
ámbito en que vuelan las alas de azur de los sueños:
sean mis pupilas espejo que copie tus orbes;
sea tu silencio sutil comunión de mi vida;
sean tus arcanos divino aguijón de mi mente;
sea tu remota verdad, tras la tumba, mi herencia!

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Sonetos

Garcilaso dela Vega
Sonetos

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

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La Henriada

La Henriada
Voltaire

El héroe canto, que reinó en la Francia
Por derechos de sangre, y de conquista;
Que a gobernar los hombres aprendiera
Por una larga serie de desdichas;
Que facciones calmando, vencer fuerte
Y a un tiempo perdonar dulce sabía;
Y que de confusión en fin cubriendo
Al Íbero, a Mayena y a la Liga,
De padre y vencedor de sus vasallos
Su nombre señaló con la divisa.

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Obras completas de Augusto Ferran

Augusto Ferran
Obras completas

1860
I
Las fatigas que se cantan
son las fatigas más grandes,
porque se cantan llorando
y las lágrimas no salen.
II
Al ver en tu sepultura
las siemprevivas tan frescas,
me acuerdo, madre del alma,
que estás para siempre muerta.
III
Los mundos que me rodean
son los que menos me extrañan:
el que me tiene asombrado
es el mundo de mi alma.
IV
Los que la cuentan por años
dicen que la vida es corta;
a mí me parece larga
porque la cuento por horas.

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El Sol

Jose de Espronceda
El Sol

Para y óyeme, ¡oh sol!: yo te saludo
y extático ante ti me atrevo a hablarte:
Ardiente como tú mi fantasía,
arrebatada en ansia de admirarte,
intrépidas a ti sus alas guía.
¡Ojalá que mi acento poderoso,
sublime resonando,
del trueno pavoroso
la temerosa voz sobrepujando,
¡oh sol!, a ti llegara
y en medio de tu curso te parara!
¡Ah!, si la llama que mi mente alumbra
diera también su ardor a mis sentidos;
al rayo vencedor que los deslumbra
los anhelantes ojos alzaría,
y en tu semblante fúlgido, atrevidos,
mirando sin cesar, los fijaría.
¡Cuánto siempre te amé, sol refulgente!

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